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"Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que Instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina."
2 Timoteo 4:1 y 2
En esta exhortación directa y fuerte se presenta claramente el deber del ministro de Cristo. Tiene que predicar "la palabra," no las opiniones y tradiciones de los hombres, ni fábulas agradables o historias sensacionales, para encender la imaginación y excitar las emociones. No ha de ensalzarse a sí mismo, sino que, como si estuviera en la presencia de Dios, ha de presentarse a un mundo que perece y predicarle la palabra. No debe notarse en él liviandad, trivialidad ni interpretación fantástica; el predicador debe hablar con sinceridad y profundo fervor, como si fuera la misma voz de Dios que expusiera las Escrituras. Ha de hablar a sus oyentes de aquellas cosas que más conciernan a su bienestar actual y eterno. ObrerosEvangélicos Página 153
Oramos para que esta página sea de bendición en tu vida espiritual. Comparto sermones que hemos tenido la oportunidad de predicar. Espero que este lugar sea un sitio que provea ayuda en el área de la predicación y otros recursos para el crecimiento espiritual.
Su hermano en la fe y la esperanza
Ptr. Javier A. Velázquez
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